¿Qué pasaría con los perros si los humanos desaparecen de la Tierra?

Vivimos en un momento donde nos gusta disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos, mientras esperamos que llegue el final de la pandemia. El cambio de nuestros hábitos y rutinas ha permitida que pasemos más tiempo con los engreídos del hogar, ya sean perros o gatos, y claro, también otras especies que se pueden criar de manera doméstica.

Quienes se consideran ‘doglovers’ se les complica imaginarse un futuro sin sus mejores amigos que siempre los reciben con la cola en alto. Lo peor que puede cruzar por sus mentes es saber qué ocurrirá con ellos cuando fallezcan y/o ocurra algún tipo de evento inminente.

Nadie sabe lo que ocurrirá mañana o en las próximas semanas, por lo que algunos investigadores han planteado algunos escenarios que analiza el comportamiento que tomarían los perros en un mundo sin humanos. Tomando en cuenta el estudio de Jessica Pierce y Marc Bekoff, científicos de la Universidad de Princeton, especificaron el rol que tomarían estos animales y cómo podrían sobrevivir ante la ausencia de las personas.

Primer, se precisa que, los perros, al ser las mascotas más cercanas a las personas, tendrían mayor posibilidad de sobrevivir en el planeta, tomando en cuenta que, siguiendo su instinto y olfato, sabrían donde encontrar alimento, agua, abrigo, entre otros objetos.

Siguiendo esta teoría, ellos tendrían una cierta ventaja en este tipo de circunstancias. “El fin de los recursos alimentarios humanos representaría el desafío de supervivencia más importante para los perros, debido a que son conductualmente flexibles, y a su dieta, que es bastante generalista, probablemente podrían sobrevivir con una amplia gama de comestibles, desde plantas e insectos hasta pequeños mamíferos y aves, hasta algunas presas más grandes. Sus planes de alimentación dependerían de su lugar de residencia, su tamaño y la forma de su cuerpo”.

Según los expertos, la desaparición de los humanos no les haría rebobinar en su domesticación, por lo que no la perderían. Lo que sí podría ocurrir es que adopten un perfil salvaje, al no tener algún tipo de restricciones, además de convivir con otras especies.

El Dr. Juan Enrique Romero sostiene que si respetamos las habilidades individuales de las especies y tenemos en cuenta sus antecedentes biológicos, nos aseguraremos de no encontrarnos comparando la capacidad de volar de los peces y los conejos. Cada una especie diferente muestra una forma alternativa de ver el mundo.

A veces estamos tan cerca de nuestros perros que en ocasiones es difícil recordar lo diferente que somos, comprender y respetar esa diferencia es el paso más determinante para mejorar nuestra comunicación.

Esa comunicación interespecífica es quizás el premio más grande que nos puede brindar la vida, siendo lo más cercano que tenemos a nuestro perro el entenderlo es determinante para disfrutarlo.

Todo ello se logra con el ejercicio del amor, del buen trato, con el despertar de las habilidades cognitivas a través de la inteligencia emocional de la que todos tenemos una porción al ser seres sintientes, sensibles y sufrientes. En conjunto, mejoran la comunicación, optimiza los resultados y genera empatía como inicio de una buena relación.

#Infobae

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