La danza de Arrieros y Morenos una tradición en Acayucan

¡Ese arriero mula, ni patea ni recula
ni me lleva pa Sayula!

¡Arriero choto!

Eran los gritos ensordecedores de los niños y adolescentes que se escuchaba en las calles de Acayucan, al ver a los hombres ataviados con una manga de cuero, máscara de madera y sombrero de palma.

Corrían detrás de otros que portaban vestidos de mujer y calcetas que le cubrían la rodilla, enmascarados y con coloridos sombreros donde pendían listones de colores.

El torito y el caballo son otros elementos que conforman y que en una lucha encarnizada en el climax de la danza hacen que tanto arrieros y morenos griten, al ritmo del tambor de madera.

Descripción:

Una semana antes de la Fiesta patronal de San Martín de Tours, los grupos de danzantes de los barrios Tamarindo, San Diego, Cruz Verde y la Palma salen a las calles tocando un tambor para anunciar la cercanía de la fiesta. Las comparsas están integradas por 10 hombres vestidos de mujer, el rostro va cubierto con una tela a la cuál le hacen orificios para ver y respirar, hasta hace algunos años llevaban mascaras de cuero o sombreros; otros danzantes van vestidos con capas de hule que se elaboran en la región y cubren sus rostros con mascaras de tela, llevan una pita trenzada, con la que van corriendo azuzando a los pobladores bajo el sonido del tam, tam del tambor, es un ritmo que se compone por lo menos de 15 golpes distintos para ejecutar la música.

El danzante principal de la comparsa, lleva un caballito hecho de madera y retazos de tela a semejanza de un arriero en combate, durante la simulación campal realiza movimientos con su espada, hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados, reverencias de agradecimiento a dios, a la tierra y a los puntos cardinales, recordando a su vez los caminos que recorrían los arrieros desde hace siglos. Y así van por las calles azuzando a la gente, principalmente a los niños para los cuales es motivo de diversión, en el pasado, si un arriero alcanzaba a los grupos infantiles, los golpeaban en las piernas con su cuerda a manera de castigo, o si un padre daba permiso de entrar a sus casas era para castigar a quienes no se portaban bien con su familia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On Facebook