En pandemia por Covid-19, personal médico va a la guerra sin fusil

Ni un personal de salud menos”, “la vocación no me protege” y “sin insumos no hay atención”, son los mensajes de las pancartas que se alzan entre las muchas manos de enfermeros, médicos y plantilla de salud que han salido a manifestarse en las distintas entidades del país. Quienes son vistos como héroes en las redes sociales, hoy salen a las calles para exigir protección y abasto de insumos y materiales que eviten el contagio de Covid-19.

Manuel, paramédico del Instituto de Salud del Estado de México (Isem), cuenta a El Sol de México que en su unidad de trabajo ya se han presentado pacientes sospechosos, pero por la falta de pruebas para confirmar el Covid-19, los casos se han manejado sin llegar a darse un diagnóstico consistente.

Él y sus compañeros recibieron una capacitación para usar el equipo, no obstante, sólo lo ocupa aquel que mantenga contacto directo con un caso sospechoso.

El funcionario pidió a médicos y enfermeras hacer uso adecuado de los suministros, pues utilizar mascarillas por parte de personal que no está en zonas de atención al coronavirus provoca que se lo quiten a quien lo necesita más.

Pero la falta de insumos, obliga a todo el personal de salud a usar la creatividad como su primer recurso de defensa ante un posible contagio.

“Muchos andan improvisando su equipo. Ponen una botella de plástico transparente, la cortan, la planchan y la usan como mascarilla”, explica y reitera que les hace falta el equipamiento necesario.

Manuel, como muchos de sus colegas, se ha visto en la necesidad de comprar mascarillas y googles que los protejan del coronavirus. La semana pasada, entre sus dos compañeros de la ambulancia y él, gastaron mil 500 pesos para comprar los suministros necesarios.

Otro caso es el de Rubén, jefe de transporte en una unidad del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (Issemym), quien indica que por ahora su cuentan con el material adecuado, pero ya escasea y en cuanto no lo haya dejarán de hacer traslados, pues no pueden correr el riesgo de que un integrante del equipo se contagie.

“Si nos llegaran a dejar sin insumos, en automático no hacemos traslados, es una condición que estamos planteando”.

La doctora Mónica trabaja en la Unidad de Medicina Familiar en el ISSSTE y en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). En ambas instituciones habilitaron dos consultorios para atender exclusivamente a los pacientes con enfermedades respiratorias.

Mientras que el ISSSTE asignó a un especialista para tratar dichos casos, en el Seguro Social los médicos familiares se turnan para dar esta atención.

“En el IMSS tenemos equipo, pero no completo. Hay incertidumbre, uno entra con miedo, pero es nuestro trabajo”.

En cambio, destaca que en el ISSSTE no han faltado equipos de protección; sin embargo, no les han proporcionado cubrebocas N95, que son reconocidos por la Organización Mundial para la Salud como los más efectivos para la protección del personal, aunque sí unos “reforzados”, pero no son suficientes para las largas y extenuantes jornadas de trabajo.

Esta situación es cotidiana para el personal de salud mexicano y contrasta con el enfoque del gobierno federal para enfrentar la pandemia.

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