Cumple más de 100 años el tradicional lechero de la Parroquia

Veracruz, Ver.- En cafeterías de la ciudad de Veracruz el tintinar que produce el golpe de la cuchara con el vaso de cristal suena desde hace más de cien años, como parte de una tradición que se arraigó para servir el café con leche de una manera única.

Los meseros sirven una onza de café en un vaso de cristal y el comensal debe hacer chocar su cuchara tres veces en el borde de este para que el sonido haga llegar al portador de una jarra con leche caliente, este alza el recipiente y de donde brota el chorro desde lo alto, cayendo directo sobre el café.

Es uno de los espectáculos que solo se puede ver en esta ciudad, en donde el tin-tin-tin que suena durante ese momento evoca al antiguo Veracruz de los tranvía, afirmó Ricardo Cañas Montalvo, historiador y Director del Museo de la Ciudad.

De acuerdo con el especialista, corría el año 1908 y las carretas arrastradas por mula eran sustituidas por tranvías que atravesaban la avenida principal del centro de la ciudad, hoy la avenida Independencia.

Las vías cruzaban justo en medio de la vialidad, pero al llegar a la esquina de la calle Lerdo el recorrido hacía una ligera desviación hacia la banqueta, donde se localizaba el Café de La Parroquia, que hoy sobrevive en el malecón de Veracruz.

Ahí, los tranviarios aprovechaban para realizar rápidas maniobras con los meseros para llevarse consigo su café lechero a su paso.

Por algún motivo la vía del tranvía iba al principio normal por Independencia, pero cuando llegaba a la calle de Lerdo la vía se pegaba a la banqueta y a mitad de cuadra la vía se abría nuevamente hacia el medio de la avenida.

En ese punto se detenía el tranvía y accionaba la palanca de la campana del tranvía, sin soltar la manivela del tranviario con un pocillito en la mano derecha recibían su café y la leche, esto duraba menos de un minuto

Narró Cañas Montalvo.

La maniobra era tan rápida que los comensales envidiaban la atención inmediata que recibían los operadores de los tranvías de parte de los meseros, es así como empiezan a emular el sonido de la campana del tranvia para pedir la misma rapides en el servio, hasta convertirse en una tradición que se perpetuó en el tiempo.

Diario de Xalapa

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