Aislamiento aumenta violencia doméstica; mujeres hacen más llamadas de auxilio

Las mujeres que viven en una situación de maltrato por parte de su pareja están en un mayor riesgo en estos momentos al quedarse en casa por la prevención ante el COVID-19, pues al estrés por la pandemia se suma que las parejas violentas esperan que las mujeres asuman toda la responsabilidad de la casa y los hijos.

Wendy Figueroa Morales, directora de la Red Nacional de Refugios A.C., expresó que el número de llamadas y mensajes de mujeres pidiendo auxilio porque su pareja se comporta más violenta durante estos días aumentó de 60 a 160 diarios desde que empezó la llamada cuarentena.

Ana María Gutiérrez González, directora del refugio El Vuelo de Mariposas de Morelos, explicó que las mujeres que han llamado pidiendo apoyo narran que “antes de la cuarentena iban a su trabajo más de ocho horas y casi no veían a su esposo, y entre las actividades cotidianas, como llevar a los niños a la escuela, había muchas oportunidades de evitar la cercanía con el agresor, pero ahora todo cambió”.

Gutiérrez González señaló que en las grandes urbes un número importante de familias viven en departamentos de pocos metros cuadrados, donde habitan cinco o seis personas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares del Inegi de 2017, 35.1 por ciento de la población de la Ciudad de México habita en departamentos, de los cuales 6.8 por ciento lo hace en condiciones de hacinamiento, y 64.9 por ciento en casas independientes.

Víctimas que han contactado a la Red Nacional de Refugios A.C. aseguran “que el esposo ya les advirtió: ‘qué bueno que te vas a quedar en casa, porque ahora sí vas a cumplir con las tareas que te corresponden, ahora sí me vas a atender’”.

Otras mujetes señalan que el mensaje ha sido: “qué bueno que no vas a salir, porque así ya no me vas a poner el cuerno”.

ONU Mujeres advirtió que “debido a las restricciones de la circulación o la cuarentena, las mujeres sobrevivientes de violencia pueden enfrentar obstáculos adicionales para huir de situaciones violentas o para acceder a órdenes de protección y servicios esenciales que pueden salvar vidas, además, el impacto económico de la pandemia puede generar barreras para dejar una pareja violenta, así como mayor riesgo de explotación sexual”.

En ese sentido, la directora del refugio El Vuelo de Mariposas explicó que una mujer que es víctima de violencia extrema y llega a un refugio con sus hijos debe quedarse tres meses para recibir atención sicológica, médica y legal, pero además se les ayuda a hacer un plan de vida para poder independizarse, ponerse a salvo de su agresor y estar en condiciones de dejar el refugio.

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